Durante las tres tardes que he estado allí, me han ofrecido follar, me han ofrecido metadona y me han ofrecido cocaína.
Putas, macarras, camellos, yonkis, secretas y viejos que, desesperadamente, tratan de no recordar que lo son, consolándose con una sonrisa o una insinuación de alguna de ellas.