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Reportaje
publicado en L'A32 - 2do. Trim. 2003
Burning
Man
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Cada
año a finales de agosto, cerca de 30 mil personas
llegan a la planície desértica más
grande de Norteamérica para participar en el
mayor macro festival de libre expresión. Unos
dicen que es el museo de arte más grande del
mundo; otros, que se trata de una alternativa a la
sociedad de consumo. Este experimento radical se conoce
como Burning Man.
Durante
una semana, Burning Man reune a artistas, ingenieros
en robótica, bailarines y personajes que se
acercan a lo indescribible. Todos juntos montan, conviven
y desmontan una ciudad en medio de un desierto apocalíptico,
en el que soplan vientos de 120 km/h y se forman tempestades
de polvo alcalino. En esta ciudad llamada Black Rock
City todo está permitido, o mejor dicho, no
hay nada prohibido.
Bajo
los principios de "Leave No Trace" y "Radical
Self Expression", esta plataforma sirve para
crear todo tipo de arte. Allí no sirve el dinero;
se impone la permuta. Tampoco hay presencia de marcas
ni logotipos. Miles de personas optan por desahogarse
y conseguir la deseada renovación, simbolizada
con la quema, el último día, de todo
lo que han construido.
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Cada año, Burning
Man está dedicado a un tema, el del 2002
fue "In the floating world" (En
el mundo flotante)
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Galeón en "La
Playa", el eje central de Black Rock City.
Esta inmensidad espacial de diversos kilómetros
de diámetro sirve como plaza. |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Además de una
gran fiesta comunal, Burning Man es un experimento
social de profundización en las relaciones
entre personas |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Se dice que el festival
es el mejor espacio de creación artística
efímera |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Construcción del
"Dragón", el transporte público
de Black Rock City |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Camiones cisterna ayudan
a combatir los rigores del desierto, donde las temperaturas
superan los 40 grados |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Llegada del alba a "La
Playa". Burning Man promueve la libre expresión
sin tapujos y con total tolerancia por las ideas
y los gustos. |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Gente de más de
veinte paises se juntan año tras año,
creando una gran vida comunal |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Padre e hijo en una de
las tiendas dedicadas al relax y al masaje terapéutico
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©
Fernando Moleres (UPIFC)
Bailes surgidos de forma
espontanea durante una gran tormenta de arena
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©
Fernando Moleres (UPIFC)
Bailarín
espontaneo en éxtasis en medio de una tormenta
de arena |
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©
Fernando Moleres (UPIFC)
Remolinos
generados por el calor del fuego durante la quema
del Burning Man, el último día del
festival |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
La quema de todas las
instalaciones artísticas creadas simboliza
la renovación del hombre y responde a la
filosofía de "Leave No Trace"
("No dejes ninguna huella") |
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
Durante la semana han
convivido en un ambiente comunal más de 30.000
personas, procedentes de todo el mundo. Después
y durante el més siguiente, decenas de voluntarios
dejarán el desierto tal como lo encontraron
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© Fernando Moleres
(UPIFC)
El festival del 2002
trataba sobre como encontramos nuestro camino en
el mundo y sobre que buscamos y valoramos
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