Dossier el otro "Fòrum de las Culturas"

La otra cara del Fòrum

Barcelona 2004 Cómo mentira!

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Encierro en el Fòrum de las culturas.

La situación desesperada en la que se encuentran miles de inmigrantes en Barcelona les llevó el día 5 de junio de este multicultural 2004 del Fórum, a una manifestación por el centro de la ciudad terminando en un encierro de unas mil personas de diferente procedencia en la catedral de Barcelona y unas 250 en la Iglesia del Pi conocida ya por otro encierro de inmigrantes en el año 2001.

El motivo del encierro era evidenciar y transmitir a las administraciones y opinión pública la delicada situación en que se encuentran 250.000 inmigrantes indocumentados en Catalunya y aproximadamente un millón en toda España, creando una fuerza de protesta mediante la unión de diferentes colectivos de inmigrantes residentes en Barcelona. continuación >>

Miguel Fernández

Carentes de reconocimiento legal y condenados a un estado de invisibilidad y a una situación de limbo jurídico. Así como a una cruel explotación laboral a la que muchos de ellos son sometidos, alimentando una precariedad creciente a todos los niveles y convirtiéndoles a muchos de ellos directamente en los nuevos esclavos del S.XXI.

Durante una noche, la ocupación de la catedral fue un intento de lucha por la dignidad como personas y su voluntad de integración legalmente reconocida.

El encierro como último recurso desesperado ante la impotencia de verse ignorados y silenciados, utilizados como mano de obra barata y sin derecho alguno.

Los árboles crecen, las personas también pero al inmigrante se le condena a un estado vegetativo social del que muchos se nutren pero pocos le permiten realizarse como persona coartando una libertad básica y necesaria.

La complejidad del fenómeno migratorio actual debido a estructuras económicas que no tienen intención de cambiar debido a la falsa y engañosa sensación de bienestar, aumenta las diferencias y casi todo se convierte en un espejismo que nubla la visión y el sentido común, llegando a la indiferencia ante el drama personal de miles de personas que por puro instinto de supervivencia emigran de sus países de origen para encontrar un modo de vida mejor al de sus lugares de procedencia en los que gobierna la pobreza, miseria y guerra.

A pesar del acuerdo establecido con el capellán de la Catedral de mantener el encierro hasta las nueve de la mañana del día 6, un fuerte dispositivo policial rodeó el templo

realizando inesperadas detenciones a 30 personas, a 17 de las cuáles se les aplicó una orden de expulsión del país.

El dispositivo policial crecía por momentos y la tensión y el miedo también.

El acoso llegó a la intervención a altas horas de la madrugada de cuerpos policiales antidisturbios dentro de la Catedral, produciéndose un desalojo que violaba el pacto de permanecer allí hasta la hora y momento convenido.

La presión de varias organizaciones y de la Administración conscientes de la magnitud del hecho de protesta y considerando como inapropiado el acto, con el argumento de actuales consideraciones del nuevo Gobierno en materia de inmigración provocaron un desalojo forzoso y desmedido en las formas por parte de los cuerpos de seguridad, llegando a la utilización de la violencia.

Lo cierto, es que hasta ahora el problema se ha ido parcheando y las reformas legislativas han sido cada vez más restrictivas y de tono opresivo con ausencia  de consideración con los derechos humanos y fundamentales de las personas inmigradas, llevando ello a acciones desesperadas ante el desánimo y falta de perspectivas de resolución de una dramática situación.

 
 


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