Y todo este currículum sin pasar por ninguna escuela. ¿Qué es lo que le ha hecho fotógrafo?
La vida, la práctica, la experiencia. Los aciertos y los fracasos que he tenido sobre el terreno a lo largo de mi trayectoria. Todo esto es lo que me ha hecho fotoperiodista. Esto y, sobre todo, que desde siempre me gustó la fotografía. Mi padre me contagió esta afición y yo la adopté, aunque entonces la fotografía tenía un papel secundario en los medios
- ¿Cree que se encontraría cómodo ahora desempeñando esta profesión?
Si hubiera tenido a mi alcance los avances que se han producido en los últimos años, sobre todo en lo que respecta a la técnica, probablemente no habría disfrutado tanto. Hoy en día, y más en los acontecimientos deportivos, todo el mundo hace casi la misma foto sin moverse del mismo sitio. Hay 20 o 30 fotógrafos haciendo lo mismo. En mi época era distinto, ya que tenías que buscarte la vida y las buenas fotos estaban rodeadas de una épica que hoy se ha perdido. Al paso que vamos, llegará un momento en que las cámaras se dispararán solas.
- ¿Un ejemplo?
La fotografía que hice del ciclista Miguel Poblet enseñando la rueda pinchada en una etapa del Giro de Italia. La revista inglesa "World's Sport" consideró que esta instantánea fue la mejor foto deportiva del año 1959. Y cuando la hice no había nadie más: estaba solo, en el lugar preciso y en el momento adecuado, y disparé en el instante oportuno. La fotografía consiste en saber retratar la décima de segundo en que todo ocurre, y yo lo he hecho. Quizá por esto he podido trabajar en medios tan prestigiosos como L'Equipe, La Vanguardia, El Noticiero o la Agencia EFE.
¿Es eso lo que ha buscado como fotógrafo, esa décima de segundo?
Sí. Cuando mi padre me "envenenó" con la fotografía, lo que me gustaba era disponer de una herramienta para conservar la memoria y para tener un recuerdo de lo que estaba pasando antes que otra persona. Con esta idea hice la primera fotografía que publiqué en la prensa, concretamente en El Mundo Deportivo. Corría el año 1943 y la foto mostraba al equipo de hockey sobre patines del Sabadell, en el que yo jugaba. A partir de aquí, y a medida que me fui dedicando a esta profesión, procuré hacer cosas que nadie más hiciera. Intentaba buscar aquel "momento único". Y ahora pienso, humildemente, que lo he conseguido.
- ¿Una foto vale más que mil palabras?
Sin duda. Y si puede ser en blanco y negro, mejor que en color. Cuando alguien ve una foto en color, dice: "Qué color tan bonito". En cambio, cuando ve la misma foto en blanco y negro, piensa: "Qué foto más preciosa". El color lo hace la química, no el artista. Conseguir que una fotografía en blanco y negro pueda ser reconocida es mucho más difícil.
- ¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha brindado la fotografía?
Haber podido conocer a mucha gente interesante por todo el mundo. He aprendido a tratar con la gente, a saber hacer amigos y a conservarlos. Y, por supuesto, haber conseguido el Collar Olímpico, una de las cosas que más me honra.
- ¿Algún desengaño?
No poder acabar el trabajo porque te tiren al suelo y estés a punto de perder la pierna. Esto me pasó en una edición de la Volta. Ahora bien, cuando estaban a punto de operarme para evitar que perdiera la pierna, tuve fuerzas para levantarme y hacerle una foto al doctor que me revisaba las heridas.
- Su vida profesional está ligada a la Vespa. ¿Qué es usted: un fotógrafo que utiliza la moto o un motorista al que le gusta hacer fotos?
Me encuentro a gusto tanto con la cámara como con la Vespa. La pasión también me la contagió mi padre y conseguí mi primer ejemplar en 1942. Desde entonces, la Vespa me ha servido para moverme por todas partes y poder hacer mi trabajo. Tanto es así que también poseo la Medalla de Oro del Vespa Club.
- Y por si fuera poco, también es inventor.
Efectivamente. En el año 1951 inventé el sistema de flash electrónico, que bauticé con el nombre de DAF (las iniciales de mi nombre a la inversa). Pero ocho años antes también había inventado la rueda de madera con una anilla de tubo de acero para los patines de los jugadores de hockey. Era una forma de evitar que se rompieran. También inventé un tipo de fluorescente...
Mire...¿nunca ha habido cosas imposibles para usted?
Yo tengo un dicho que siempre pronuncio cuando alguien me pide alguna cosa: "Lo difícil lo soluciono inmediatamente. Para lo imposible tardo un poco más. En el caso de los milagros, necesito tres días.".
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