Reportaje publicado en L'A33 - 3er. Trim. 2003

Siempre Etiopía...

En los hospitales infantiles de Etiopa no hay lloros. En tiempos de sequía, la natualeza no permite que el agua se malgaste; ni tan sólo en forma de lágrimas. El silencio es el grito de la desesperanza.
Episodios derivados de la falta de lluvia como la terrible hambruna de 1984, que causó un millón de muertos y desencadenó el primer gran movimiento mundial de solidaridad con la creación de las organizaciones no gubernamentales tal como las conocemos hoy en día, se han ido repitiendo a lo largo de los años hasta convertirse en una cosa normal. Ya no es noticia que la gente muera de hambre en el Sahel.
En este país sin infraestructuras, el 80 por ciento de los ciudadanos necesitan agua para que germinen sus campos y así poder recoger la cosecha que les permita sobrevivir hasta la siguiente temporada de lluvias. Cuando el cielo falla, pasan a depender de la colaboración exterior para poderse llevar algo a la boca. La mayoría de los pueblos de montaña ni siquiera tienen caminos decentes por donde se les pueda hacer llegar las deseadas raciones de emergencia. A pico y pala, loshabitantes tardan más de un mes en cavar un agujero para intentar retener el agua cuando llueva.
En este país de analfabetismo crónico, intentan explicar los beneficios de usar las letrinas comunitarias y de lavarse las manos después de ir al sanitario. Pero cuando llega, el hambre se encuentra a una población débil y enfermiza. En los sencillos hospitales de las comunidades rurales, un auxiliar de enfermería es el responsable médico de veinte mil personas. Tanto da, en su maletín apenas tendrá unos pocos antibióticos. Tampoco tendrá reconstituyente para los niños, ni siquiera aspirinas. "Demasiado pobres para ponerse enfermos", dice el título de un informe sanitario de la zona.
En un país con un pasado -los últimos descubrimientos señalan Etiopía como cuna del Homo Sapiens-, no saben como mirar hacia el futuro. Cuando el año es bueno, nadie sabe que hacer con los excedentes. Y aunque lo supieran, tampoco disponen de almacenes ni graneros.
El hambre es la peor de las armas de destrucción masiva. Es una muerte lenta, cruel y silenciosa que ataca a los niños y viejos sin piedad. Es un enemigo bien conocido y recurrente al cual Occidente nunca ha decidido declararle una guerra total.
Mientras en Occidente estábamos ocupados en hacer la guerra en las planícies mesopotámicas, 14 millones de etíopes se encontraban al borde de la muerte por una sequía nunca vista. Sólo la ayuda internacional consiguió salvar al país de un nuevo colapso.
Finalmente ha llovido este verano; hacía dos años que no sucedía. Los etíopes podrán aguantar hasta el próximo mes de febrero, cuando tendría que volver a caer agua del cielo.
Pero volveremos a hablar de emergencia en Etiopía… O no. Es normal que África se muera de hambre.


Joan Jolis 

© Daniel Loewe (UPIFC)
Doba (este de Etiopía), febrero 2003. Un niño visiblemente desnutrido bajo la sombra de un cactus, aferrandose a la vida. Si no come, morirá en unos días.
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Tigray (norte de Etiopía), febrero 2003. Migración desesperada en busca de vegetación
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Hawzien (norte de Etiopía), Febrero 2003. Después de unos meses sin lluvia, la muerte está muy presente en los campos etíopes
© Daniel Loewe (UPIFC)
Hawzien (norte de Etiopía), Febrero 2003. En las zonas más afectadas por la sequía, Ayuda en Acción excava pozos para encontrar aguas subterraneas que serán extraídas con una bomba comunitaria
© Daniel Loewe (UPIFC)
Tigray (norte de Etiopía), Febrero 2003. La última oportunidad para salvar los ganados es dirigirse desde las tierras altas hacia el oeste, a las tierras bajas. Allí, el problema que encontrarán será la malaria
© Daniel Loewe (UPIFC)
Doba (este de Etiopía), Febrero 2003. Los hombres de una comunidad muy afectada por el hambre habilitanun camino para facilitar la llegada de ayuda humanitaria. Si es que llega algún día
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Doba (este de Etiopía), Febrero 2003. Las muchas guerras que ha sufrido el país en los últimos años lo han dejado sembrado de armas y disputas tribales
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Tigray (norte de Etiopía), Febrero 2003. En la frontera con Eritrea se encuentra el pueblo de Sara Ambese, que fue arrasado durante la guerra del año 1988. Hoy, los habitantes que volvieron sobreviven entre ruinas y plásticos
© Daniel Loewe (UPIFC)
Doba (este de Etiopía), Febrero 2003. Dos hermanos notablemente desnutridos esperan la llegada de su madre que ha ido en busca de comida
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Doba (este de Etiopía), Febrero 2003. En una comunidad perdida entre las montañas, una familia pierde la esperanza que lleguen la tan necesitada agua. Si no llueve perderan otra cosecha
© Daniel Loewe (UPIFC)
Tigray (norte de Etiopía), Febrero 2003. Un niño huérfano va al hospital de desnutrición de Wucro con su hermano. Él ya no tendrá un pecho que lo alimente
Etiopía:
-Población: 64.459.000 habitantes
-Tasa de crecimiento poblacional: 2,5%
-Esperanza de vida: 44,5 años
-Tasa de alfabetización adulta: 39,1%
-Tasa de mortalidad de menores de 5 años: 174
-Menores de 5 años con peso insuficiente para su edad: 47%
-Población sin acceso a agua potable: 76%
-Población sin acceso a aseos adecuados: 85%
-Líneas de teléfono por cada 1000 habitantes: 4
-Población viva con el SIDA/HIV: 6,4%
-Posición en el Índice de Desarrollo Humano: 168
© Daniel Loewe (UPIFC)
Tigray (norte de Etiopía), Febrero 2003. Tadefech sólo podrá alimentar a su hija en el hospital de Wucro. Si se da la comida a las madres, lo que harán será repartirlo entre toda la familia
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Sara Ambese, El antiguo hotel de la localidad sirve hoy como hospital improvisado, en el que se atienden diáriamente numerosas personas afectadas por disenterias, neumonias y desnutrición
© Daniel Loewe (UPIFC)
Mekele (norte de Etiopía), Febrero 2003. Etiopía es el segundo país con más personas infectadas por el VIH
© Daniel Loewe (UPIFC)
Doba (este de Etiopía), Febrero 2003. Los hombres de una comunidad muy afectada por el hambre, habilitan un camino para facilitar la llegada de la ayuda humanitaria
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Hawzien (norte de Etiopía), Febrero 2003. Llegada de el último envío de trigo transgénico norteamericano comprado por la Unión Europea como ayuda humanitaria para el país
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Hawzien (norte de Etiopía), Febrero 2003. A cada família de cuatro personas se les da un saco de trigo y el resto se reparte con una lata que mide las cantidades
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Tigray (norte de Etiopía), Febrero 2003. un niño espera la legada de su padre, que ha marchado para buscar comida.
© Daniel Loewe (UPIFC)  
Este reportaje ha sido posible gracias a la colaboración de Ayuda en Acción, UPIFC, la Diputación de Lleida, el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú, Laboratorio SEID y EGM
 
 


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