Reportaje publicado en L'A29 - 3r. Trim. 2002
INTRODUCCIÓN
Ofrecemos en este número una doble mirada sobre el Marruecos rural, cuyo peso en las elecciones del pasado 27 de septiembre ha sido decisivo. De una parte Paco Soto, periodista radicado en Rabat, desde donde ejerce la corresponsalía en el Magreb para varios medios de prensa españoles, nos relata su viaje a un feudo socialista de la provincia de Khourigba, en las cercanías del Atlas Medio, durante la campaña para las elecciones legislativas.
De otra, Mireia Comas (UPIFC) nos enseña una pequeña muestra de un trabajo realizado durante 4 meses en M'hamid Elghland, en el sur del país, en la línea del reportaje antropológico que intenta plasmar las formas de vida de sus habitantes. Se trata, pues, de dos miradas sobre el terreno, ajenas a los tópicos al uso del turista accidental que aterriza en vacaciones. Cuenta Mireia: "Durante el primer mes que estuve allí, y hasta que empezaron a conocerme, no pude fotografiar más que el paisaje" .
EL MARRUECOS RURAL TAMBIÉN
HACE POLÍTICA

PACO SOTO / Corresponsal en Rabat (Marruecos)

La mitad de los casi 30 millones de marroquíes vive en el campo, y amplias zonas rurales del país norteafricano carecen de todo. No tienen carreteras, ni electricidad, ni agua corriente, ni escuelas; la pobreza es un mal endémico y la emigración, la única solución para los más jóvenes o los más atrevidos. Pero el Marruecos rural, en el Rif, el Oriental, el Atlas o el Souss, cuenta también con muchos hombres y mujeres valientes, demócratas y modernistas, que luchan incansablemente contra el subdesarrollo y el caciquismo de los mandamases del Majzén (Estado). La izquierda política, sobre todo la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) del primer ministro en funciones, Abderrahmane Youssoufi, tiene sólidos apoyos en el campo marroquí, y son muchos los ciudadanos que acudieron a las urnas el pasado 27 de septiembre para elegir el nuevo Parlamento.
Otras fuerzas políticas, como los nacionalistas del Partido del Istiqlal (PI) o los conservadores del denominado movimiento popular, también tienen una sólida implantación en el campo marroquí. El escepticismo y la desconfianza hacia los políticos no han desaparecido Pero, en contra de lo que dicen los tópicos o apuntan los análisis superficiales de algunos periodistas españoles y franceses que desconocen olímpicamente Marruecos, el hecho es que la esperanza en un futuro mejor está presente en el corazón de muchos ciudadanos, hombres y mujeres sencillos, campesinos y ganaderos humildes, maestros comprometidos con el futuro de su país, pequeños comerciantes, jóvenes en paro...
Daremos el ejemplo de Boujaâd, una pequeña ciudad de 39.000 habitantes de la provincia de Khourigba que fue fundada en el siglo XVI por el místico musulmán Sidi Mohamed Cherki y está situada a menos de 200 kilómetros al sur de Rabat.
...en el interior de Marruecos y a tiro de piedra de las montañas del Atlas Medio. La ciudad es desde hace 10 años un feudo socialista. Reúne todas las contradicciones del Marruecos rural: atraso y modernidad, burros y carretas tiradas por caballos o mulas y coches de importación último modelo, rebaños de cabras y ovejas y cybercafés, pobreza y mejoras reales y visibles en el terreno de la educación, la sanidad y el urbanismo. Hay pesimismo y analfabetismo, mucho, pero también confianza en el futuro... Muchos jóvenes de Boujaâd emigran a España y a Italia, pero la ciudad ha conocido un notable desarrollo económico y social en los últimos años, y lo ha hecho de la mano del reelegido diputado socialista Habib El Malki, economista, miembro del Buró Político de la USFP y ex ministro de Agriculutura.
El Malki se presentó en las legislativas por la circunscripción de Boujaâd, que agrupa un total de dos municipios y 18 pueblos rurales, unos 120.000 electores.
La mitad tienen entre 20 y 40 años y proceden del medio rural, y muchos desean que los comicios del 27 de septiembre signifiquen una ruptura con el pasado autoritario de Marruecos, el principio de la verdadera transición democrática, como sostienen en Rabat las más altas instancias del Estado y las cúpulas de los partidos.
"HABIB GANARÁ"
Habib El Malki es un hombre querido en Boujaâd, y cuando este periodista viajó a dicho municipio, fueron muchos los ciudadanos que le manifestaron su convencimiento de que el dirigente socialista sería reelegido, lo que finalmente ocurrió. "Habib debe ganar y ganará las elecciones, conseguirá ser diputado en Rabat y defenderá nuestros intereses", declaró Mohamed Zine Eddine, militante de la sección local de la USFP. Zora Cherkaoui, una mujer de 45 años vestida con chilaba, también afirmó que la "la victoria de Habib El Makik está asegurada. Tiene el 100% de posibilidades de ser elegido diputado. No hay discusión en Boujaâd sobre esto".
El diputado socialista es respetado incluso por los votantes de otros partidos, que aprecian en él su honestidad y capacidad de trabajo. El Malki, acompañado de los números dos y tres de la lista de la USFP.
...un joven farmacéutico y un campesino, y de sus colaboradores más estrechos, se dedicó durante semanas a recorrer las calles y las plazas públicas de Boujaâd, donde los artesanos venden sus productos al aire libre y las mujeres entrelazan hilos y cordones para formar mantas y alfombras de colores vivos. Para el diputado socialista, acercarse a la población "es la mejor manera de explicar nuestro programa a la gente, escuchar las críticas de los ciudadanos y aprender mutuamente unos de otros", El diputado de la USFP, de quien dicen en los mentideros políticos de Rabat que podría desempeñar un cargo relevante en el próximo Gobierno, reconoció a este periodista que los jóvenes representan la capa social "más dificil de convencer, porque la mayoría están en paro y carecen de perspectvas de futuro", pero se mostró confiado, porque "la situación está cambiando, y si conseguimos crear trabajo y riqueza, acabaremos con la sangría emigratoria". En opinión de El Malki, "la juventud representa el cambio democrático del país, un factor de modernización, y si conseguimos atraerla a un proyecto político progresista, habremos ganado una batalla decisiva".
EN EL ZOCO DE BOUJAÂD
Cuando este periodista visitó Boujaâd, una semana antes de las elecciones, era día de mercado en el zoco, situado en las afueras de la ciudad.
El zoco es un lugar pintoresco donde se vende detodo, desde comestibles hasta ropa nueva y usada, pasando por artesanía y los artículos más inverosímiles. Un grupo de militantes y simpatizantes de la localidad, muchos de ellos jóvenes vestidos con camisetas del partido, distribuían en ese momento octavillas y lanzaban consignas en árabe a favor de la USFP, de Habib El Malki y de Abderrahmane Youssoufi. Se cruzaronn con un grupo de seguidores del nacionalista Partido del Istiqlal (PI) e intercambiaron algunas miradas y palabras poco amistosas. Los dos partidos hacen parte del actual Gobierno en funciones, pero en el campo marroquí las características de la alta política no interesan para nada. Khaled Habib, miembro del Consejo Municipal de Boujaâd, saludó efusivamente a este periodista y le dijo: "Los marroquíes vamos a dar un paso histórico en estas elecciones, y los socialistas seremos decisivos en la próxima legislatura". A juicio de otro militante de la USFP, Abdesalam Cherkaoui, "no hay lugar para el pesimismo, Marruecos tiene muchos problemas, pero con estas elecciones, las primeras verdaderamente transparentes, la democracia ganará puntos". Entre los seguidores de El Malki que recorrían el zoco había un médico, varios profesores y comerciantes y muchos jóvenes, casi todos ellos en paro. TIERRA POBRE
La tierra de la provincia de Khourigba es pobre y sólo sirve para el cultivo del cereal y la ganadería ovina. Muchas niñas de nueve y diez años, en lugar de ir a la escuela, trabajan cuidando ovejas o tienen que emigrar a Casablanca y Rabat para ser empleadas de hogar. "La única alternativa a la pobreza y las injusticias es luchar por un Marruecos mejor, un país democrático y próspero. No interesarse por la política sería un tremendo error, sería hacerles un favor a los ricos y a los corruptos de siempre", señaló Mohamed Moubdi, economista y miembro del comité electoral de Habib El Malki. "Lamentarse no sirve para nada, hay que movilizarse, solucionar los problemas, crear riqueza y repartirla", destacó Moubdi. Las palabras de Mohamed Moubdi resumen con precisión los cambios que ha conocido Boujaâd en los últimos años, desde que "decidimos, junto con Habib El Malki y la ciudadanía, ponernos a trabajar para transformar nuestra realidad", explicó Omar Belisaoui, número dos en la lista de la USFP para las legislativas.
El hecho es que el diputado socialista y su equipo han conseguido grandes logros en este municipio, como, por ejemplo, la construcción de centros de enseñanza, una policlínica, una depuradora de tratamiento de aguas residuales, la electrificación de todas las casas rurales gracias a la utilización de energía solar, y un cinturón verde de unas 250 hectáreas que está cambiando poco a poco la fisonomía de las áridas tierras que rodean el municipio. A unos seis kilómteros de Boujaâd se encuentra en construcción el pantano de Boubegra, que permitirá irrigar unas 120 hectáreas. La ciudad se ha adecentado y está creando riqueza, hay algunas industrias, y, "aunque queda mucho por hacer, nuestra experiencia puede ser un buen ejemplo para el resto del país", apuntó Mohamed Moubdi mientras recorríamos en coche la distancia que separa el pantano de Boubegra de Boujaâd.
CORRUPCIÓN Y SUBDESARROLLO
Una pareja de la Gendarmería Real detenía a los camiones que circulaban en este momento por la estrecha carretera. Moubdi explicó que los conductores no habían cometido ninguna infracción de tráfico y los agentes no querían multarles, "sólo piden algo de dinero a cambio de dejarles marchar, buscan redondear su salario para poder llegar a final de mes".
La corrupción, una de las lacras del subdesarrollo social, económico y político de Marruecos, no ha desaparecido y "es -recalca Moubdi- una triste realidad que ni la transición democrática ni el Gobierno de Alternancia han conseguido erradicar". Y es que Marruecos, un país donde el 63% de los 14 millones de electores que fueron llamados a acudir a las urnas el 27 de septiembre son analfabetos, ha evolucionado en los últimos años, pero no tanto como desearían los más optimistas.
 
 


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