Acabada
la guerra contra Irak, en la que los medios de comunicación
escritos y televisivos han cometido graves transgresiones
deontológicas, el Consell de la Informació
de Catalunya (CIC) se cree en el deber de hacer pública
esta declaración.
Siempre son malas todas las generalizaciones, pero ante
la imposibilidad de discernir los medios que han actuado
correctamente y que han hecho lo debido de los que no
han tenido en cuenta la deontología periodística,
el CIC cree que lo más oportuno en esta ocasión
no es transmitir una queja a medios concretos y a los
profesionales, esperando que no se vuelva a poner a prueba
su consciencia en el cumplimiento de las normas emanadas
del Código Deontológico de los Periodistas
Catalanes. |
Dos imágenes
con las que se ha vulnerado repetidamente la norma han
sido las de una niña, gravemente herida en brazos
de un adulto y cuyo nombre se desconoce, a la que un bombardeo
dejó sin pies en Basora; y la del niño de
Bagdad Alí Ismaïl Abbás, de 12 años,
sin brazos y con quemaduras en el 35 por ciento de su
cuerpo como consecuencia de un misil, que algunas cámaras
detallaron con detenimiento y con las que la televisión
se recreó en su emisión. Se podrían
citar muchos más casos, pero los dos mencionados
son altamente representativos.
Los horrores de la guerra son suficientemente conocidos
y no necesitan ser redescubiertos ahora. Si alguna imagen
de guerra también dolorosa de un niño puede
estar justificada, ésa es la de una niña
de Vietnam quemada con llamas en su pueblo, del que huye
-felizmente sobrevivió-. Era el testimonio de una
nueva materia inflamable lanzada contra las personas,
el napalm, que se estaba probando en aquella guerra. La
huida del fuego transmitía un mensaje de ganas
de vivir, pese al cuerpo quemado, muy diferente del que
ahora se ha podido dar. Se podría decir que aquella
imagen no era la simple explotación del dolor,
como ha pasado en el reciente conflicto. |
Se ha querido añadir
dramatismo a un hecho trágico por sí mismo
y se ha querido buscar el éxito fácil que
proporciona la morbosidad. Si el éxito de un medio
no está basado en la información seria y
ha de recurrir a imágenes que convierten las mutilaciones
de la infancia y la destrucción de la integridad
del cuerpo humano en un espectáculo, estamos tirando
atrás. Por respeto a las víctimas, a sus
personas cercanas, a la deontología y al buen gusto,
muchas de las imágenes que se han podido ver no
deberían haberse difundido, y no es excusa que
su procedencia fuera una agencia. La selección
de material es un trabajo que se realiza dentro de cada
medio.
Por todo esto y basándonos en el Código
Deontológico, se ha vulnerado el artículo
9 ("Respetar el derecho de las personas a su propia
intimidad e imagen, especialmente en situaciones de vulnerabilidad
y enfermedad, y en casos o acontecimientos que generen
situaciones de aflicción o dolor"), principio
que es de igual aplicación en el caso de adultos;
y se ha transgredido también el artículo
11 ("Tratar con especial cuidado toda información
que afecte a menores, evitando difundir su identificación
cuando aparecen como víctimas"). |