FUNDACIÓ CONSELL DE LA INFORMACIÓ DE CATALUNYA
Declaración aprobada por unanimidad en el pleno del CIC con fecha 06/05/03
Acabada la guerra contra Irak, en la que los medios de comunicación escritos y televisivos han cometido graves transgresiones deontológicas, el Consell de la Informació de Catalunya (CIC) se cree en el deber de hacer pública esta declaración.
Siempre son malas todas las generalizaciones, pero ante la imposibilidad de discernir los medios que han actuado correctamente y que han hecho lo debido de los que no han tenido en cuenta la deontología periodística, el CIC cree que lo más oportuno en esta ocasión no es transmitir una queja a medios concretos y a los profesionales, esperando que no se vuelva a poner a prueba su consciencia en el cumplimiento de las normas emanadas del Código Deontológico de los Periodistas Catalanes.

© Jerome Delay (AP)
El niño Alí Ismail Abbás, víctima del bombardeo norteamericano sobre la ciudad de Bagdad el 30/03/03

Dos imágenes con las que se ha vulnerado repetidamente la norma han sido las de una niña, gravemente herida en brazos de un adulto y cuyo nombre se desconoce, a la que un bombardeo dejó sin pies en Basora; y la del niño de Bagdad Alí Ismaïl Abbás, de 12 años, sin brazos y con quemaduras en el 35 por ciento de su cuerpo como consecuencia de un misil, que algunas cámaras detallaron con detenimiento y con las que la televisión se recreó en su emisión. Se podrían citar muchos más casos, pero los dos mencionados son altamente representativos.
Los horrores de la guerra son suficientemente conocidos y no necesitan ser redescubiertos ahora. Si alguna imagen de guerra también dolorosa de un niño puede estar justificada, ésa es la de una niña de Vietnam quemada con llamas en su pueblo, del que huye -felizmente sobrevivió-. Era el testimonio de una nueva materia inflamable lanzada contra las personas, el napalm, que se estaba probando en aquella guerra. La huida del fuego transmitía un mensaje de ganas de vivir, pese al cuerpo quemado, muy diferente del que ahora se ha podido dar. Se podría decir que aquella imagen no era la simple explotación del dolor, como ha pasado en el reciente conflicto.

© Nick Ut (AP)
Trang Bang (Vietnam), 08/06/1972

Se ha querido añadir dramatismo a un hecho trágico por sí mismo y se ha querido buscar el éxito fácil que proporciona la morbosidad. Si el éxito de un medio no está basado en la información seria y ha de recurrir a imágenes que convierten las mutilaciones de la infancia y la destrucción de la integridad del cuerpo humano en un espectáculo, estamos tirando atrás. Por respeto a las víctimas, a sus personas cercanas, a la deontología y al buen gusto, muchas de las imágenes que se han podido ver no deberían haberse difundido, y no es excusa que su procedencia fuera una agencia. La selección de material es un trabajo que se realiza dentro de cada medio.
Por todo esto y basándonos en el Código Deontológico, se ha vulnerado el artículo 9 ("Respetar el derecho de las personas a su propia intimidad e imagen, especialmente en situaciones de vulnerabilidad y enfermedad, y en casos o acontecimientos que generen situaciones de aflicción o dolor"), principio que es de igual aplicación en el caso de adultos; y se ha transgredido también el artículo 11 ("Tratar con especial cuidado toda información que afecte a menores, evitando difundir su identificación cuando aparecen como víctimas").
 
 
 
 


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