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| RESPUESTA
DE LA UPIFC A LA DECLARACIÓN DEL CIC SOBRE LAS
IMÁGENES DE LA GUERRA EN IRAK |
Por
indicación del Consejo Directivo de la UPIFC, les
transmito nuestra disconformidad con la declaración
de oficio del CIC (expediente n¼ 11/2003) sobre la difusión
de imágenes de víctimas civiles de la guerra
de Irak, concretamente la del niño Alí Ismaïl
Abbás, reproducida entre infinidad de otros medios
por la revista del Colegio de Periodistas de Catalunya
("Capçalera" n¼ 114, marzo-abril 2003,
pág.33); así como la fotografía de
una niña gravemente herida en brazos de un adulto,
que suponemos (porque no se especifica) que es la difundida
por la agencia Associated Press sobre el bombardeo norteamericano
a la ciudad de Basora el 22 de marzo de 2003, y de la
que es autor el fotógrafo Nabil Al-Marabh.
En este ligero expediente de poco más de dos folios,
el CIC descalifica de manera generalizada a los medios
de comunicación afirmando:
"Se ha querido añadir dramatismo a un hecho
trágico en sí mismo y se ha querido buscar
el éxito fácil que proporciona la morbosidad.
Si el éxito de un medio no está basado en
la información seria y ha de recurrir a imágenes
que convierten las mutilaciones de la infancia y la destrucción
de la integridad del cuerpo humano en un espectáculo,
estamos tirando atrás".
Vista la gravedad de esta poco argumentada imputación
al por mayor, y dado que en el proceso informativo intervienen
distintos profesionales sujetos al código deontológico
(fotógrafos y/o cámaras de televisión,
documentalistas, editores gráficos, etc.), parecería
necesario precisar si cuando el CIC dice que
"por respeto a las víctimas, a sus personas
cercanas, a la deontología y al buen gusto, muchas
de las imágenes que se han podido ver no deberían
haberse difundido, y no es excusa que su procedencia fuera
una agencia", se refiere estrictamente a la
edición y difusión de las imágenes
o se hace extensivo a la captación de las mismas
in situ por parte de los informadores gráficos.
Al margen de consideraciones de oportunidad sobre esta
actuación del CIC, que nadie le ha pedido y en
la que reconoce su "imposibilidad
de discernir los medios que han actuado correctamente
y que han hecho lo debido de los que no han tenido en
cuenta los principios de la deontología periodística",
sí nos interesa entrar, como parte directamente
afectada por la resolución, en las valoraciones
que se hacen y que, en nuestra opinión, extienden
la confusión propiciada en relación con
la modificación del criterio 9 del Código
Deontológico. Cabe recordar que esta modificación
fue aprobada por el IV Congreso de los Periodistas Catalanes,
el 24/11/2000, mediante un sistema inmediatamente revocado
como fórmula representativa de la profesión
periodística, al menos en lo referido a los mecanismos
de alteración de dicho código, y sobre el
que nuestra entidad expuso rápida y públicamente
su discrepancia.
El CIC sostiene: "Los
horrores de la guerra son suficientemente conocidos y
no necesitan ser redescubiertos ahora". Esto
nos lleva a preguntarnos qué sentido le encuentra
a la muerte de 14 periodistas durante la invasión
norteamericana de Irak, por ejemplo. En nuestra opinión,
esta categórica afirmación (que por la misma
"razón" sería extensible a la
hambruna, la enfermedad y toda clase de catástrofes)
es contraria a la misma esencia de la función periodística.
Nosotros creemos que después de un bombardeo no
hay intimidad a preservar porque éste no es el
bien principal que destrozan las bombas; y porque "el
buen gusto", en tanto que concepto subjetivo y bastante
arbitrario, no ha de ser un parámetro de valoración
que prevalga sobre el derecho a informar en tales circunstancias.
También estamos en desacuerdo con el siguiente
juicio: "Si alguna
imagen de guerra también horrorosa de un niño
puede estar justificada, ésa es la de la niña
de Vietnam quemada con llamas en su pueblo, del que huye
-felizmente sobrevivió-; era el testimonio de una
nueva materia inflamable lanzada contra las personas,
el napalm, que se estaba probando en aquella guerra. La
huida del fuego transmitía un mensaje de ganas
de vivir. Muy diferente del que se ha podido dar ahora."
Deducimos que el CIC se refiere a la fotografía
de Huynh Cong Ut, de la agencia Associated Press, captada
el 8 de Junio de 1972 en la carretera 1 de Trang Bang,
y que resultó ganadora de un Premio Pulitzer en
el año 1973. Nosotros, sin embargo, no apreciamos
la diferencia entre guerras y/o entre los productos del
catálogo de ingenios bélicos que nos propone
el CIC para legitimar o deslegitimar la información
gráfica. Es más: no creemos que sea función
del CIC interpretar los mensajes -tan subjetivos como
los receptores- de las imágenes de prensa.
Pedimos, pues, al CIC una reflexión sobre la manera
en que se introdujo la especificación en el derecho
a la propia imagen en el Código Deontológico
(a partir de una propuesta ajena a la fotografía
y mediante una tramitación meteórica que
imposibilitó el imprescindible debate entre los
sectores profesionales más afectados por la norma),
y sobre la evidente confusión derivada de aquel
episodio.
De otro modo, si el CIC insiste en pronunciarse sobre
la aplicación del criterio 9 del Código
Deontológico tal cual está en este momento,
la tarea será inabarcable. Exponemos para su consideración
los siguientes cuatro ejemplos:
1) La fotografía de la niña refugiada albano-kosovar,
captada en el verano de 1999 por Sandra Balsells en la
zona de Decani (Kosovo), que ilustra la portada del número
106 de "Capçalera" (noviembre de 2001).
Esta fotografía también fue publicada en
la sección "Imágenes para el debate"
de L'A26 (4¼ Trim. 2001) y actualmente está
expuesta aquí.
2) La fotografía del niño de cuatro años
Pablo E.G., internado por desnutrición después
de que su hermana de tres años muriera por la misma
causa, captada por Julio Pantoja en la provincia de Tucumán
(Argentina) en el año 2002. Se publicó igualmente
en la sección "Imágenes para el debate"
de L'A30 (4¼ Trim. 2002), y que está
expuesta aquí.
3) La fotografía de una niña angoleña
llegando al aeropuerto de Düsseldorf (Alemania) para
ser tratada de las heridas sufridas en el conflicto de
su país, captada por Paco Elvira en el año
2001 y publicada en la página 43 del número
114 de "Capçalera" (marzo-abril de 2003),
así como en el folleto "Los desastres de la
guerra", coeditado por el Col·legi de Periodistes
y la UPIFC. Actualmente está expuesta en la sección
"Los desastres
de la guerra".
4) La fotografía de un menor desnutrido en el campo
de refugiados de Ogujebe (frontera de Uganda con Sudán),
captada por Jordi Camí en el año 1989 y
ganadora del segundo premio del concurso "Tercer
Mundo: un mundo, un futuro", organizado por Reporteros
Sin Fronteras con el apoyo del Ministerio de Asuntos Exteriores
en el año 1990. La imagen se publicó en
L'A31 (1r Trim. 2003) y en el folleto "Los desastres
de la guerra", coeditado por el Col·legi de
Periodistes y la UPIFC. Actualmente está expuesta
en la sección "Los
desastres de la guerra".
En nuestra opinión, la solución pasa por
no concretar en el Código Deontológico las
materias que ya están específicamente legisladas.
Es el caso del derecho a la propia imagen, que ya está
regulado por la "Ley Orgánica 1/1982 de 5
de Mayo de Protección Civil del Derecho al Honor,
a la Intimidad Personal y Familiar y a la Propia Imagen".
En relación con este derecho, además, tanto
el Col·legi de Periodistes como la UPIFC han dado
normas de actuación profesional suficientemente
detalladas.
En este sentido, proponemos suprimir la referencia explícita
a "la propia imagen" en el Criterio 9 del Código
Deontológico, a fin de dejarlo de la siguiente
forma:
"Respetar el
derecho de las personas a su intimidad, especialmente
en situaciones de vulnerabilidad y enfermedad, y en casos
o acontecimientos que generen situaciones de aflicción
o dolor, evitando la intromisión gratuita y las
especulaciones innecesarias sobre sus sentimientos y circunstancias,
especialmente cuando las personas afectadas lo expliciten."
Xavier Subias Salvo
Secretario del Consejo Directivo de la UPIFC
Barcelona, 15/06/03 |
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© Jordi Cami(UPIFC)
Vietnam. Museo dedicado
a los periodistas muertos en las guerras de Indochina
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